Los
retos de la educación en la modernidad líquida. Argentina: Ed. Gedisa.
Hay pocos textos que sinteticen con mayor lucidez la condición del
individuo en la sociedad de consumo del siglo XXI que estas páginas escritas
por Zygmunt Bauman. En ellas se delimitan con precisión los contornos de un
estado de cosas en el que los individuos, convertidos en consumidores, han
perdido contacto con todas las referencias ideológicas, sociales y de
comportamiento que habían determinado su actuación en siglos anteriores.
Sin embargo, para Bauman, la formación continuada no debería dedicarse
exclusivamente al fomento de las habilidades técnicas y a la educación centrada
en el trabajo, sino, sobre todo, a formar ciudadanos que recuperen el espacio
público de diálogo y sus derechos democráticos, pues un ciudadano ignorante de
las circunstancias políticas y sociales en las que vive será totalmente incapaz
de controlar el futuro de éstas y el suyo propio.
1. Introducción: concepto y
funciones de la educación inicial
2.
El concepto de educación inicial
La
definición del término «educación inicial» no es una tarea sencilla, pues
requiere acudir a conceptos relacionados, como el de infancia, susceptibles de
diversas interpretaciones en función de cada contexto. De hecho, al hacer
referencia a la «educación inicial» resulta complejo establecer una
diferenciación precisa entre ésta y expresiones cercanas como «educación preescolar»
o «educación infantil».
Por
ello resulta conveniente delimitar nuestro campo de interés, considerando la
educación inicial como el período de cuidado y educación de los niños en los
primeros años de su vida, que se produce fuera del ámbito familiar. Eso conduce
a tener en cuenta las diversas
modalidades educativas establecidas para niños desde el nacimiento hasta los 5
ó 6 años de edad. En algunos casos se especifica cómo nivel anterior a
la educación preescolar, mientras en otros se integra con éste para cubrir todo
el período previo a la escolaridad obligatoria.
3. Principales modelos de atención a la infancia:
programas asistenciales y educativos
Otra
cuestión que debe considerarse al analizar diferentes modelos nacionales de
educación inicial es que, como es sabido, esa etapa no responde, ni en sus
comienzos ni en su evolución, a los mismos factores que otros niveles
educativos como puede ser la enseñanza primaria, con la que guarda algunas
diferencias importantes. El origen de este tipo de educación, al menos en su
vertiente institucional, hay que buscarlo como una respuesta al abandono
infantil, por lo que durante mucho tiempo las instituciones destinadas a los
niños más pequeños sirvieron para alejarlos de los peligros y tuvieron, ante todo,
una función de custodia y cuidado de las clases populares, siendo mucho menos
frecuentes los casos en los que podía hablarse de una verdadera preocupación
educativa. Este entramado institucional, particular y diverso, fue
desarrollándose progresivamente a partir del siglo XIX, incrementándose en
términos numéricos con el transcurso del tiempo, pero sin perder por ello su
especificidad.
En
todo caso, la función originaria de la educación inicial, de carácter
asistencial, ha influido notablemente en el desarrollo de la misma, hasta el
punto de que podría afirmarse que continúa vigente en casi todos los sistemas
escolares del mundo, en paralelo con la otra función, más reciente, de
orientación propiamente educativa. La dualidad de funciones presente en esta
etapa se constata en la existencia, en la mayoría de los países, de un doble
tipo de programas, distintos en función del objetivo que cumplen.
4.
Finalidades y funciones de la educación inicial
Es
una tendencia cada vez más generalizada en el mundo occidental el deseo de que
los niños, incluso desde edades tempranas, participen en alguna experiencia
educativa antes de comenzar la escolaridad obligatoria. Dicha tendencia puede
explicarse en función de diferentes tipos de factores, que en muchos casos guardan
relación con los cambios sociales y de mentalidad producidos en los últimos
años, así como con la conciencia cada vez más generalizada de la importancia de
la educación en los primeros años.
Las
funciones educativas de esta
etapa tienden a destacar la importancia del nivel inicial en el desarrollo
infantil. Actualmente el cuerpo de conocimientos sobre los efectos positivos de
los programas de educación temprana es muy amplio, existiendo evidencias
científicas sobre los beneficios producidos en el desarrollo de los niños. Por
otra parte, estos efectos son más notorios en los niños de extracción
socioeconómica más baja, lo que viene a corroborar la importancia del papel
«compensatorio» de la educación inicial.
5. La
educación inicial dentro de las políticas generales de atención a la infancia
Como
puso de manifiesto desde sus orígenes el UNICEF, cualquier estrategia para el
desarrollo del niño debe caracterizarse por una visión amplia de los problemas
de la infancia, por la atención al niño como un todo: «las necesidades de un
niño no deberían compartimentalizarse de acuerdo con los intereses y
preocupaciones de un ministerio u otro, de un organismo u otro o de éste o ese
proyecto».
Esta
visión holística de las necesidades de la infancia viene a reforzarse por las
investigaciones que demuestran la interacción entre los factores físicos,
emocionales y sociales. Así, por ejemplo, se observa cómo los niños que reciben
una atención adecuada tienden a tener un mejor nivel de nutrición, menos
problemas de salud y mayores éxitos en el aprendizaje. Ello no sólo es debido a
que se les proporciona una alimentación y un cuidado físico adecuados, sino
también al hecho de que estos niños no se enfrentan a los problemas en el sistema
inmunológico derivados del abandono psicológico y social o a los trastornos que
produce en la hormona del crecimiento la falta de interacción física (cit. en
Myers, 1995, 2).

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